rayuela, capitulo 100: los suenos, las equivocaciones y la ‘otredad’ y una mencion de Oliveira, bastante desdenante, a mi querida media isla.
—Era solamente eso —dijo Oliveira— pero lo malo no es el sueño. Lo malo es eso que llaman despertarse… ¿A vos no te parece que en realidad es ahora que yo estoy soñando?
—¿Quién te dice? Pero es un tema trillado, viejo, el filósofo y la mariposa, son cosas que se saben.
—Sí, pero disculpame si insisto un poco. Yo quisiera que te imaginaras un mundo donde podés cortar un pan en pedazos sin que se queje.
—Es difícil de creer, realmente —dijo Etienne.
—No, en serio, che. ¿A vos no te pasa que te despertás a veces con la exacta conciencia de que en ese momento empieza una increíble equivocación?
—En medio de esa equivocación —dijo Etienne— yo pinto magníficos cuadros y poco me importa si soy una mariposa o Fu-Manchú.
—No tiene nada que ver. Parece que gracias a diversas equivocaciones Colón llegó a Guanahani o como se llamara la isla. ¿Por qué ese criterio griego de verdad y de error?
—Pero si no soy yo —dijo Etienne, resentido. - Fuiste vos el que habló de una increíble equivocación.
—También era una figura —dijo Oliveira— Lo mismo que llamarle sueño. Eso no se puede calificar, precisamente la equivocación es que no se puede decir siquiera que es una equivocación.
—La vieja va a romper el vidrio —dijo Etienne—. Se oye desde aquí.
—Que se vaya al demonio —dijo Oliveira—. No puede ser que hayan pasado seis minutos.
—Más o menos. Y además está la cortesía sudamericana, tan alabada siempre.
—No son seis minutos. Me alegro de haberte contado el sueño, y cuando nos veamos…
—Vení cuando quieras —dijo Etienne—. Ya no voy a pintar más esta mañana, me has reventado.
“Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y
cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese
pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en
una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.”Julio Cortázar

